El mal sabor de la fil lima 2008
Hace algunos años, cuando mi editorial de entonces e
staba muy activa, recuerdo que mis libros podían llegar a la feria gracias a un stand que era concedido a la APLIJ y que ésta a su vez ponía a disposición de los escritores de literatura infantil asociados. Gabrielle Editores, mi editorial, no hubiese podido alquilar un stand por sí sola y no tanto por el asunto económico sino porque no teníamos los suficientes títulos para exhibir. La muestra era formidable y en ese stand, sin pago alguno, nos aglutinábamos una veintena de editores independientes que gracias a la infatigable labor de Eduardo de la Cruz lograba ese espacio que se caracterizaba por mostrar libros peruanos, cómodos y que no formaban parte de los circuitos comerciales.
Es una lástima que a pocos días de inauguración de la FIL Lima tengamos la impresión que la CPL excluye a un grupo de editores independientes (entiéndase pequeños editores) que han dinamizado las publicaciones en nuestro medio editorial y que van ganando su prestigio al apostar por jóvenes y talentosos autores que publican en sus sellos.
Me queda claro que hay observaciones reglamentarias y legales que deben resolver los editores independientes. Me queda la extrañeza de ver a Peisa como una editorial independiente; sin embargo, más allá de la forma, estoy convencida que a la mayor parte del público, de no haber una salida incluyente en este tema, le quedará en la memoria que la FIL Lima 2008 tuvo un veto que impidió a los amantes de los libros disfrutar de la producción editorial de importantes voces generacionales de las dos últimas décadas. Sería una verdadera lástima.



